Publicidad y Educación. ¿Viviríamos mejor sin publicidad?
Debemos ser conscientes de que en la sociedad actual, la publicidad es el soporte básico de financiación de la mayoría de los medios de comunicación. Por ello, la inversión publicitaria funciona, ya que la gente quiere ser como el anunciante y poseer todo lo imaginario asociado al producto por el mero hecho de la compra del mismo. Debido a esto, considero fundamental introducir el estudio de la publicidad en las aulas, para otorgarles a los futuros consumidores la capacidad de descodificar los mensajes audiovisuales, pudiendo así ser racionales y críticos frente a la publicidad. Sinceramente, tras valorar el impacto que tiene la publicidad en la población, creo que lo más acertado sería limitar la publicidad que pudiera ser ofensiva para los espectadores, pero no creo que sea necesario la prohibición de la publicidad en su totalidad, pues la publicidad “engaña” realmente al que no posee la cualidad de leer las imágenes correctamente, de ahí la necesidad de incidir en educación más que en la simple prohibición de la publicidad.
Publicidad y Educación. Los textos icono-verbales de la publicidad
Es obvio, que para atraernos y seducirnos, las imágenes publicitarias nos muestran una visión de un mundo perfecto, evitando mostrar en los anuncios la cruda realidad.
En referencia a los mensajes publicitarios podemos apreciar que: su función principal es llamar la atención y despertar el deseo; ha creado un repertorio iconográfico, es decir, podemos deducir lo que nos aportará el producto gracias a la imagen que aparezca junto al mismo; se usan estereotipos para hacernos creer que la persona que aparece junto al producto es así, porque consume dicho producto.
En definitiva, podemos afirmar que la publicidad utiliza recursos simbólicos y verbales, como por ejemplo la conservación de la naturaleza, buscando de algún modo llegar a la sensibilidad de los espectadores. Todo ello, con el simple objetivo de que consumamos el producto, aunque incluso en muchas ocasiones, ocultando aspectos reales del producto que podrían incluso contradecir lo que se oferta.
Por todo lo anteriormente mencionado, tanto en el texto anterior como en este, vuelvo a recalcar la necesidad de introducir el estudio de la publicidad en la educación, para que los alumnos (futuros consumidores a gran escala) aprendan a leer las imágenes, favoreciendo el consumo racional y desarrollando actitudes críticas frente a la constante avalancha de publicidad.
Debemos ser conscientes de que en la sociedad actual, la publicidad es el soporte básico de financiación de la mayoría de los medios de comunicación. Por ello, la inversión publicitaria funciona, ya que la gente quiere ser como el anunciante y poseer todo lo imaginario asociado al producto por el mero hecho de la compra del mismo. Debido a esto, considero fundamental introducir el estudio de la publicidad en las aulas, para otorgarles a los futuros consumidores la capacidad de descodificar los mensajes audiovisuales, pudiendo así ser racionales y críticos frente a la publicidad. Sinceramente, tras valorar el impacto que tiene la publicidad en la población, creo que lo más acertado sería limitar la publicidad que pudiera ser ofensiva para los espectadores, pero no creo que sea necesario la prohibición de la publicidad en su totalidad, pues la publicidad “engaña” realmente al que no posee la cualidad de leer las imágenes correctamente, de ahí la necesidad de incidir en educación más que en la simple prohibición de la publicidad.
Publicidad y Educación. Los textos icono-verbales de la publicidad
Es obvio, que para atraernos y seducirnos, las imágenes publicitarias nos muestran una visión de un mundo perfecto, evitando mostrar en los anuncios la cruda realidad.
En referencia a los mensajes publicitarios podemos apreciar que: su función principal es llamar la atención y despertar el deseo; ha creado un repertorio iconográfico, es decir, podemos deducir lo que nos aportará el producto gracias a la imagen que aparezca junto al mismo; se usan estereotipos para hacernos creer que la persona que aparece junto al producto es así, porque consume dicho producto.
En definitiva, podemos afirmar que la publicidad utiliza recursos simbólicos y verbales, como por ejemplo la conservación de la naturaleza, buscando de algún modo llegar a la sensibilidad de los espectadores. Todo ello, con el simple objetivo de que consumamos el producto, aunque incluso en muchas ocasiones, ocultando aspectos reales del producto que podrían incluso contradecir lo que se oferta.
Por todo lo anteriormente mencionado, tanto en el texto anterior como en este, vuelvo a recalcar la necesidad de introducir el estudio de la publicidad en la educación, para que los alumnos (futuros consumidores a gran escala) aprendan a leer las imágenes, favoreciendo el consumo racional y desarrollando actitudes críticas frente a la constante avalancha de publicidad.
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